La desmitificación de la letra, el origen de una nueva ciencia.

Olson, D. (1994). The World on Paper: the conceptual and cognitive implications of writing and reading. Cambridge, New York, Melbourne: Cambridge University Press.

¿Cómo hace una ciencia del estudio de la cultura escrita? ¿Qué prejuicios deben abandonarse?

El texto de Olson es la cantera de la que las piedras de los estudios de la cultura escrita han sido forzosamente extraídas. Fundamental, sin duda. Quisiera recalcar en este escrito los argumentos de Olson que permiten comenzar un estudio serio de la materia, desmitificando los presupuestos de sentido común que se tiene sobre la lectoescritura en una cultura inmersa en lo letrado.

Primero, existe la idea de que la escritura es la transcripción del habla. No obstante, el ejercicio de la palabra escrita solo utiliza algunos de los diversos sistemas semióticos por los que el ser humano es capaz de producir significado. La generalizada falta de contexto de la escritura provoca que la intención solo esté parcialmente representada.

Segundo, se cree comúnmente que hay una superioridad de la escritura frente al habla. No obstante, la escritura solo puede ser explicada como un instrumento derivado del habla. Esta última, en lugar de ser el lugar del insondable caos, es un sistema gramatical altamente organizado y expresivo, teniendo una preeminencia no solo explicativa, sino que probablemente genética, “oral discourse precedes and surrounds the preparation, interpretation, and analisys of written discourse” (1994, p.8).

Tercero, se sostiene un prejuicio frente a la superioridad del alfabeto como herramienta representacional. Muchos argumentos son posibles de esgrimir para ejemplificar este hecho; pero, para efectos de este texto,  creo que lo fundamental es la prueba de que, por un lado, culturas como la china con su sistema de notación logográfica obtienen mejores resultados por su naturaleza monosilábica y, por otro, que culturas no alfabéticas como la japonesa superan a la cultura occidental en sus niveles de literacidad.

Cuarto, se piensa que el progreso va aparejado al aprendizaje de la escritura alfabética. Esto, en cualquier caso, es relativizable, puesto que no responde la pregunta ‘¿Para qué se escribe?’ Probablemente, faltaría distinguir los distintos usos con los que se desarrolla la escritura y las distintas formas en que ella se actualiza en una cultura concreta, al ser una técnica social está destinada a un fin muy particular, “literacy is a means for establishing social control, for turning people into good citizens, productive workers, and if necessary, obedient soldiers” (1994, p.10).

Quinto, se construye un relato en que la escritura invita obligadamente al desarrollo cultural, mientras que las orales permanecen en la barbarie. Nada más distante de la realidad, especialmente considerando que la cultura occidental reconoce como parte de sus raíces ideológicas a la civilización griega, en la que su momento de mayor prosperidad intelectual estuvo cimentado en géneros discursivos orales, como la retórica y la dialéctica. Tanto la escritura como el habla tienen su papel en la construcción de los valores culturales.

Sexto, se equipara el logro de la escritura con el desarrollo cognitivo de los miembros de una cultura. Esto es falso por dos razones. En primer lugar, no se puede identificar los medios por lo que se comunica un mensaje con su contenido o, en otras palabras, con el conocimiento. En segundo lugar, la escritura ha de usarse para algún fin particular, puede que en una cultura oral, en la que las instituciones están en función de aquel carácter, saber escribir sea simplemente fútil.

Con la desmitificación efectuada por Olson se hizo pensable un sano método de investigación, en cuyo seno se albergara todo un nuevo paradigma de investigación, libre ya de los prejuicios de sentido común que alimentan a la ciencias que recién ven la luz de su ingreso a la civilización.

 

Advertisements
Posted in Uncategorized | 1 Comment

Política y ‘giro social’

Gee, J. P. (2000). The new literacy studies. From ‘socially situated’ to the work of the social. En Barton, D., Hamilton, M. & Ivanic, R. (Eds.) , Situated literacies. Reading and writing in context (pp. 180-194). Londres: Routledge.

¿Puede la tradición del ‘giro social’ servir a las luchas políticas progresistas?

Gee trata de dar contenido político a lo que se ha estado llamando ´giro social’. Este paradigma científico se reconoce en la ruptura  tanto con el conductismo como con el primer cognitivismo de la lingüística computacional. En ambos, el problema era el énfasis en la mente y producción lingüística individual, en lugar de comprender cómo es que se tornan relevantes dichos elementos en el uso. El ‘giro social’, en la descripción inicial de Gee, contenía la promesa que a través de “focusing on the social would unmask the workings of hierarchy, power and social injustice, as well as create more humane, because less elitist and individualistic, institutions (e.g. schools) and communities” (2000, p.184).

Sin embargo, nunca hubo una decisión política explícita detrás del trabajo de quienes se pusieron al servicio del desarrollo del ‘giro social’. Gee intenta explicar esta circunstancia por medio de distinguir entre el viejo y el nuevo capitalismo. Propone que el viejo capitalismo estaba basado en la idea de un individuo que tenía que ser interpretado desde su aislamiento y especialización,  es decir, en la metáfora fordista, un engranaje de una gran maquinaria productiva en la que el conocimiento preeminente lo poseen los jefes y directores de las industrias. El trabajador, en cambio, debe permanecer ignorante de los otros estratos productivos en el mayor grado posible, para evitar la organización y consiguiente rebeldía de la agrupación. El nuevo capitalismo, por el contrario, fomenta la cooperatividad. El individuo genera un compromiso con la totalidad de la estructura productiva, siendo valiosas tanto la colaboración con otras personas como la capacidad adaptativa del individuo agrupado a nuevas situaciones.

Parece legítimo preguntarse por qué el nuevo capitalista no teme, primero, al uso de la información por parte del trabajador para criticar la estructura productiva; segundo, a que los trabajadores marchen con el conocimiento y formen una compañía competidora; tercero, a la dificultad de que el conocimiento que tiene el trabajador de la totalidad tenga por consecuencia un beneficio para la compañía. La respuesta a estas tres tensiones está en el concepto de comunidades de prácticas. El conocimiento que se tiene de la totalidad no es apropiable por parte del individuo, sino que está localizado y desconcentrado en cada uno de los miembros y su experiencia en  la labor productiva, por lo que la capacidad crítica se reconduce a la adaptación a  fórmulas más eficientes de producción, el conocimiento está en el vínculo que se forja en el espacio de trabajo que materializa el dueño de la compañía, que se beneficia de la antedicha capacidad adaptativa a situaciones mercantiles y productivas nuevas. Gee denota que el ‘giro social’ entrega un marco teórico cómodo para estas nuevas formas de producción (2000, p.188).

¿Qué tiene de problemático, entonces, este nuevo capitalismo? Primero, que la obtención de las habilidades indicadas están disponible únicamente para las clases que pueden pagar por ellas. Segundo, que aunque exista este nuevo tipo de trabajador socialmente tecnificado, se siguen necesitando trabajadores que no acceden a ese tipo de labores por no estar capacitados.

Para Gee la solución pasa por reutilizar la tradición del ‘giro social’ para lo que él llama “enactive and recognition work “ (2000, p.191), en el que el sentido de lo individual está dado por el sentido de la configuración. Así, identifica los sitios nucleares para la lucha por la justicia social, haciendo a la tradición políticamente relevante y progresista —al menos, en su posibilidad—, proclama Gee “we can then study the human work it takes to get and keep these links [configuración social] forged; to destroy them, or to transform them. In every case, too, there is a focus on what is pro-jected out in the world and the effects this Project has on people’s lives and the implications it holds for issues of social justice” (2000, p.194).

Posted in Uncategorized | 1 Comment

Actividad humana, actividad discursiva.

Bazerman, C. (1997). Discursively structured activities.  Mind, Culture, and Activity 4(4), pp. 296-308.

¿Cuál es la importancia de dar una explicación de las actividades humanas como actividades discursivas o comunicativas? ¿Qué valor tiene hacer una teoría que sitúe las prácticas en contextos específicos? ¿Por qué postular la idea de géneros y sistemas de géneros?

Bazerman parte de una premisa evidente que, sin embargo, invoca un radical cambio de perspectiva del estudio de las prácticas lingüísticas. Pone énfasis en el fuerte elemento comunicativo de las actividades humanas. La tipificación de estas últimas transparenta la diferenciación de tareas que sustentan, ya que, el elemento comunicativo y lingüístico, ayuda a organizar la acción colectiva. Los procesos formales por lo que esta organización se da a lugar configuran lo que usualmente se denomina discurso y, además, enmarcan la participación del individuo en las actividades de su comunidad.

Ahora bien, los elementos del discurso no pueden ser conceptualizados como estrictamente simbólicos. Lo son, por supuesto, pero las actividades discursivas concurren en prácticas sociales concretas y, en lo relevante a un  investigador, observables.

Lo último presupone la pregunta por la forma en que se concretan estos discursos. Lo cierto es que se actualizan en distintos contextos, por lo que la estructura relativamente estable y categorizable de las actividades sociales, en lo local, se ve afectada por la creatividad del estilo de los agentes que las ejecutan. La tarea, por tanto, será “one of describing the organization, structure, or order that exists within those activities identified as scientific and technological; the processes by which that order is created and maintained; the forces that influence the shape of that order; and the consequences of that order for the activity carried out within it” (1997, p.299). Es importante notar que los discursos sirven para fundamentar una práctica de análisis que los entiende no solo, como ya es costumbre en la academia, como relaciones de poder e intereses de clases dominantes que legitiman instituciones opresivas, sino como verdaderas fuentes de identidad y prácticas sociales materiales que justifican el modo en que vivimos.

Para lograr hacer productivo este programa de investigación, Bazerman introduce una distinción entre dos usos que se le pueden dar a la teoría. Por un lado, un mero ánimo descriptivo cuyo fin radica en un conocimiento más profundo del funcionamiento de las cosas en el mundo. Por otro, un uso regulativo de la teoría, es decir, reflexionar sobre las condiciones y posibilidades de nuestras actividades para guiar la acción hacia fines —y esto no lo dice Bazerman— políticamente relevantes.

Su propuesta es centrarse en los sistemas comunicativos  en los que las personas realizan sus actividades, a través de distintos textos e instituciones, en los cuales está implícita y explícitamente contenido el núcleo de valores y significados en los que se sustenta la vida social. Bazerman intenta sustraer la discusión, simultáneamente, de la infructuosa dimensión individual y de las abstractas descripciones de sistemas sociológicos universalmente válidos, mas irrelevante para los problemas de la acción situada, dice, “the notion of social order and an organized environment for individual action makes a bit more sense if we take our lead from Luhmann in seeing society and social order not in the individual or in the groups, but in what exists between the individuals and groups — that is, the communications and communicative systems” (1997, p. 301).

Las regularidades en las situaciones comunicativas pueden ser conceptualizadas bajo la denominación de género, que se sustenta en el hecho que los individuos que participan en las actividades sociales cotidianas son capaces de reconocer tipos para localizarse en el entramado social y que estos son relativamente estables cuando los observamos como eventos situados en contextos sociales específicos. De este modo, las actividades sociales se organizan a través de sistemas de géneros (1997, p.304), como la práctica jurídica, que afectan tanto la cognición como la acción de los individuos; afectan, por tanto,  la forma en que vivimos.

Posted in Uncategorized | 1 Comment

Hello world!

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!

Posted in Uncategorized | 1 Comment