La educación universitaria ante la escritura

Carlino, P. (2005-6). Prácticas y representaciones de la escritura en la universidad. Los casos de Australia, Canadá, EE.UU. y Argentina. Sociedad Argentina de estudios comparados en educación, 1-15.

¿Cómo se gestiona el aprendizaje de la escritura académica en las Universidades?

Paula Carlino plantea que aunque la educación universitaria se desarrolla, en gran medida, a través de textos escritos, ya sea su lectura o su producción, el estudio y la preocupación por comprenderlos y estudiarlos es muy reciente en las universidades argentinas. En el texto Carlino se propone a efectuar un mapeo de  la situación de estas últimas en comparación con las universidades anglosajonas, con el fin de identificar cómo es que se ocupan las distintas tradiciones académicas y qué lecciones se pueden aprender para la configuración de mejores prácticas de escritura.

Las universidades anglosajonas, por un lado, realizan diversas actividades profundamente institucionalizadas en torno al aprendizaje y desarrollo de la escritura. Primero, hay algunas casas de estudio que instauran cursos específicos de escritura académica (95% de las universidades estadounidenses). Segundo, se han creado centros de escritura o unidades de escritura y aprendizaje, en los que compañeros estudiantes se ofrecen de tutores que el centro capacita y supervisa “para recibir las consultas de los alumnos, a fin de recibir comentarios críticos y orientaciones de cómo desarrollarlos y mejorarlos” (p.4). Tercero, existen también iniciativas de tutores especializados en escritura, similar a la de los centros de escritura, pero que su trabajo es particular al del curso impartido. Cuarto, algunos cursos han modificado sus programas para devenir en materias de escritura intensiva en los que se integran actividades y prácticas encaminadas a desarrollas la escritura como herramienta de aprendizaje. Por último, Carlino enumera un grupo de alternativas en las que no ahondaré, pero enunciaré de todas formas, un reconocimiento estatutario de la universidad de la relevancia de la alfabetización académica; organización de foros y conferencias sobre el asunto; inclusión del desarrollo profesional docente como polo de desarrollo en los planes de gestión de la universidad.

Las medidas en las universidades argentinas, por otro lado, son bastante más precarias; se evade la enseñanza de la escritura, aun tomando en consideración que es exigida. No obstante, Carlino indica algunas actividades y su carencia  para llegar al fin deseado. Primero, talleres de escritura para los recién ingresados, con un objetivo remedial y nivelador, pero que “son insuficientes y potencialmente riesgosos, ya que pueden dar lugar a la despreocupación del resto de las asignaturas creando la ilusión de que ‘se ha hecho algo con la escritura de los alumnos’ para realmente no hacer lo necesario” (p.7).  Segundo, instituciones gubernamentales como el Ministerio de Educación han publicado material bibliográfico respecto del desarrollo y aprendizaje de la escritura, el problema con esta iniciativa es que “aunque la calidad bibliográfica de estos insumos sea excelente, su utilidad es relativa, ya que (…) los alumnos (…) no saben convertir por cuenta propia en saberes procedimentales los saberes declarativos contenidos en estos libros” (p.7). Tercero, existen programas de tutores, pero son externos a las carreras y carecen de continuidad. Cuarto, hay instancias de preocupación y estudio de cátedras particulares, pero no se transforma en un real interés y preocupación de la universidad, por lo que no cuentan del necesario apoyo institucional para constituir prácticas relevantes.

Carlino propone que la diferencia está fundamentada en la representación que cada comunidad académica tiene de la literatura, puesto que aquellas “subyacen a estas prácticas, dado que toda cultura tiene una manifestación material y fáctica imbricada en una ideología determinada” (p.8), lo que inspira la acción de los sujetos. Mientras que en las universidades argentinas se tiene la impresión de la escritura como una habilidad básica, en las universidades anglosajonas se adopta un paradigma dialógico, esto quiere decir, que se piensa a la escritura como un proceso (en contraposición a  un estado) en que participan un grupo de prácticas situadas socialmente y no como un sistema ideológicamente autónomo; siendo no solo medio de expresión y comunicación, sino también una herramienta epistémica. Esta noción es claramente congruente con los principios planteados en Bazerman (1997).

Advertisements
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

One Response to La educación universitaria ante la escritura

  1. Natalia says:

    No piuedes dejar lo del “paradigma dialógico” dando botes de ese modo. Creo que aquí estás operando tu mismo con el diálogo con otros textos leídos (tal vez el bakthinian writing center?) y no estás explicitándolos. Ojo con siempre establecer relaciones, acá tenías todos los elementos para hacerlo.
    Buena entrega, revisa detalles en la retroalimentación disponible en el sitio de LES.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s